Capt 1.- La carrera hacia el éxito.

Con 18 recién cumplidos tuve la suerte de encontrar un trabajito para los  veranos con el que me cubría los gastos del invierno. Sin dar un palo al agua los inviernos acabé convertido en un juerguista empedernido.  Fue el inicio de la carrera hacia el exito.

Mi familia, trabajadores cualificados de izquierdas, reprobaba mi forma de vida, pero una barbacoa familiar  fue el punto de inflexión.

Mi hermano acababa de terminar Formación Profesional de Maquinas Navales y anunciaba en público su firme intención de matricularse en la Universidad para cursar la Diplomatura.                      

Lo vi clarísimo!!…..universidad….cervezadas…..juergas……chicas……era lo que necesitaba!!

Y ni corto ni perezoso dije en voz alta delante de todos…..pues yo también voy!! La respuesta unánime de los presentes sonó en forma de carcajada al unísono.

Fue de tal magnitud la puñalada a mi ego en ese momento que me dije a mi mismo que aunque fuese lo ultimo que hiciera yo me iba  a matricular. Y así lo hice.

Con el numerito que monté en la barbacoa y conociendo a mi familia estaba claro que tenía que justificarme con al menos un par de asignaturas aprobadas al año, que podía temer un tipo como yo de una simple universidad?

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Por aquel entonces trabajaba a jornada completa, vivía solo, y era un chulo de cojones. En autoestima un 10!

De forma que al pasar medio cuatrimestre llego el primer examen de una asignatura de medio pelo, Higiene Naval, estaba chupado, cuatro folios mal contados de una asignatura optativa cuatrimestral.

Y la primera en la frente!!

Saque un 3!

Mi decepción fue tal que sentí como me caía el cielo encima. Fue un fracaso sin precedentes, iba a quedar en entredicho y lo peor es que iban a llevar razón todos los que se rieron en la barbacoa.

QUE VERGÜENZA!

Llegué abatido al piso de estudiantes, con la moral por los suelos, incluso estuve llorando a lagrima viva en el coche de lo que pesaba la losa que me acababa de  caer encima.

Estaba dispuesto a volver a casa fracasado y no pisar nunca mas La Facultad.

Al llegar al piso de estudiantes uno de los compañeros se dió cuenta de mi estado abatido y tuvo conmigo una charla que recordaré toda mi vida y en la que me aleccionó y me dió una lección de coaching en la que acabo diciendo:

….y tú lo que necesitas es un abrazo…

y sí! era lo que necesitaba en ese momento de soledad ante el abismo.

Estuve realmente a punto de tirar la toalla.

Fue un golpe tan fuerte… pero las palabras de mi compañero me animaron  tanto que pensé que esto solo era una batalla y no se podía dar la guerra por perdida, de forma que me propuse de forma positiva empezar a tomarme aquello en serio y estudiar las horas suficientes que aquella gesta requiriese.

Iba a esforzarme de verdad.

En un principio me conformé con ir a por las asignaturas más fáciles y así volver poco a poco a recuperar la capacidad perdida de estudiar.

Fui sintiendo como en mi cabeza se movían los engranajes cada vez mas rápido, faltaba lubricación pero todo era cuestión de tiempo.

Conocí a una chica de 5º de matematicas en una fiesta universitaria y  se ofreció a explicarme en su despacho de delegada. WOW!!! QUE SUERTE! no podía tirar eso por la borda! tenia que estudiar mas para aprobar las matemáticas que literalmente me sonaban a chino!

Aprobé el primer parcial! y ahora debía seguir empujando. Sería un idiota si no aprobaba el resto de parciales y tiraría por la borda los esfuerzos realizados.

Tuve unos cuantos golpes de suerte.

Me presente a varios exámenes de varias asignaturas sin haber estudiado mucho y por vergüenza torera para no dejar el folio en blanco me miré la noche antes lo que creí mas oportuno y tuve la suerte de que cayó.

Lógicamente en esas asignaturas me paso un poco como en matemáticas, estaba obligado a aprobar los siguientes parciales para no desperdiciar los golpes de suerte.

Definitivamente estaba en racha!

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en racha

Ese primer año fue fantástico.

Sentí en primera persona como poco a poco, a medida que mi cabeza se recuperaba, la posición desde la que veía el tablero de ajedrez iba pasando desde primera fila del peón a finalmente ver el tablero desde la lámpara de la habitación.

La universidad me estaba abriendo la mente!

A estas alturas  ya  trabajaba a jornada completa a lo largo del año y compaginando trabajo con estudios.

La facultad estaba a 120 kilómetros de mi residencia habitual y solo asistía a las clases los días que no tenia que trabajar, que al estar a turnos me caían entre semana

Estaba disfrutando todos y cada uno de los momentos en la facultad.

Me encantaba ir allí con ese ambientito medio pijo, tan sano pero sin un chavo.

Saboreando la superacion de metas

Me encantaba tener que estar pasándolo duro para comer por poco dinero porque aunque yo trabajaba el desplazamiento y la habitación en el piso compartido me salían por un pico.

Nunca llegaba a fin de mes, siempre en números rojos y me salvaba la paga extra cada 6 meses.

Ademas seguía con mi ritmo de juergas nocturnas, pero ahora nos había dado por ir al extranjero en lo que denominamos turismo juerguístico, es decir, íbamos a las ciudades europeas para ir a la disco, nada de ver piedras.

Casi sin darme cuenta estaba entrando en lo que a la postre sería una espiral infernal, pero esto solo era el principio.

Silhouette of people looking at light, at end of tunnel, rear view
Silhouette of people looking at light, at end of tunnel, rear view

Mi ritmo de vida aun estaba en la pista de despegue. Obviamente en ningún momento fui consciente de lo que estaba por llegar.

Ese año aprobé 6 asignaturas en Junio. Aproveche el verano y saque 2 más y el Ministerio de Educación y Ciencia me dió BECA.

Carrera de la rata

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