Había supuesto un impulso generoso y fantástico sin el que nunca hubiese podido empezar. Para mi la mejor forma de definirla fue “Metformina para el arranque”

Y así fue como empecé tomando 425 mgr de metformina diarios sin saber muy bien cuando y como tomarla.

Más tarde y gracias a mucho ensayo y error comprobé que el mejor momento era media hora antes del desayuno y posteriormente a los 5 meses acabe doblando la dosis a 850 mgr.

  • La situación actual había cambiado sustancialmente si la comparamos con los inicios.
  • Había adelgazado 10 kilos y estaba estabilizado
  • Estaba haciendo deporte y aunque aún tenía que mejorar mucho ya estaba en marcha!
  • Entendía o al menos creía entender el mecanismo de funcionamiento de la metformina.
  • Había estimulado AMPK y lo mejor es que estaba activándolo y haciendo funcionar mi cuerpo en función de el.
  • Eliminé mi grasa en una importante cantidad porcentual
  • Había restringido la ingesta de azúcar a cero!
  • Y la última medida implementada fue la toma diaria de 100 mgr de coenzimaQ10 que reducía la absorción y asimilación de azúcares y también contribuía a la activación de  AMPK.

Esta última medida como veremos en la entrada CoenzimaQ10 la revelación fue absolutamente decisiva en la siguiente medida a tomar con respecto a la metformina.

Con todo lo que había enumerado empecé a considerar que quizás no era necesario el aporte de 850 mgr diarios.

Tampoco quería atiborrarme de pastillas y me sentía en parte en disposición de emular los efectos de la metformina a través de la dieta y de los correctos hábitos.

Por tanto aprovechando que ya llevaba aproximadamente un mes mas o menos con los 850mgr de metformina y se me acababa la caja decidí que la siguiente medida a tomar iba a ser la reducción de la cantidad de metformina.

En la farmacia pregunté por las diferentes dosis del genérico y hubo suerte.

Genericos de metformina con diferentes dosis

Había un laboratorio que fabricaba unos comprimidos de 1gr de forma que si me comía la mitad habría reducido 350mgr cada día y así el recorte sería progresivo, me podría adaptar a los cambios que pudiesen surgir de una forma más paulatina y podría mantener los beneficios de la metformina a nivel celular sin necesidad de tomar tanto.

Además tenía aun la posibilidad de seguir reduciéndolo en caso de que la evolución fuese la deseada.

Mi nueva dosis diaria de metformina 30 minutos antes del desayuno había quedado establecida en 500mgr diarios.

Solo había una pega!

Al restringir la ingesta de azúcar había reducido la secreción de insulina y había generado múltiples beneficios narrados a lo largo del blog.

El problema era que en mi evolución había ido derivando hacia una cena compuesta por frutas que no le gustó nada a mi compañera y dietista Raquel.

Esa ingesta de frutas para cenar era un chute de fructosa que me disparaba la insulina y con 850mgr de metformina estaban bajo control como mostré en mi analítica, pero ahora reduciendo la dosis me exponía más.

Mi cena quedó limitada a lo que ella me explico en la  entrada mi dietista favorita.

La dieta estaba constituida por cosas que nunca me hubiese imaginado pero todo tenía su razón.

….te lo vas a perder?

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